lunes, 4 de mayo de 2009

Live and let hate

Este es un odio alegre. Estoy feliz de odiarte así. Me recordás todo lo que nunca quisiera ser, todo lo vil y despreciable, todo lo que me encanta mantener bien lejos y gritarle desde la distancia cuanto asco me produce.
Es casi... como decirlo? Morboso? Acercarme en silencio y susurrarte mi desprecio. Hacerle canciones de fiesta a tu mediocridad venida a más. Bailar sobre tu mierda, pisoteando alegremente aquello a lo que te aferrás como tu mejor verdad. Qué dificil es aceptar que creemos y nos atornillamos con tanta fuerza a la mentira que inventamos para no enfrentarnos a la dura, durísima realidad!
Me alegro tanto de tu convencimiento!! De tu carencia total de dudas, de tu inexistente catálogo de preguntas retóricas. De la gran gran gran farsa de tu libro de autocrítica! Qué alegría!! Porque nunca, pero nunca vas a darte cuenta de por qué, siendo tan genial, vivís la vida COMÚN que vivís.
No hay peor desgracia para quien se cree tanto que vivir la vida de muchos.

No cambies nunca!!

miércoles, 11 de marzo de 2009

Mi negación total a creer que las discrepancias acaloradas surgidas en una conversación no puedan solucionarse en la misma conversación ya me trajo demasiados problemas. Discuto hasta el final, hasta el hartazgo (del otro, en el 99% de los casos). Explicitando mis deseos de paz insistentemente no sólo no logro convencer al otro de mis buenas intenciones, sino que me gano su odio. O mucho peor, su tristeza.
Mi error. Mi optimismo incurable. Tal vez sea incapaz de ponerme en el lugar del otro de verdad... pero podría jurar que estando del otro lado recibiendo yo mis palabras, sentiría que la única reacción posible es la pacificadora! Pero claro, no estoy hablando conmigo misma.
Y el amor no siempre es más fuerte.


No es la primera vez que me pasa. Mi pregunta del millón es ¿dónde está mi falla? Y suena arrogante. "Oh, es que lo que sucede es que no puedo encontrarme el error!". Qué vergüenza sonar así.
Pero por dónde empezar? Pienso que lo que pienso es correcto, pero, si lo fuera realmente, no debería tener el efecto que tiene. Entonces, si el efecto es uno distinto (radicalmente opuesto) al que el pensamiento asegura que produce, hay un problema. Con lo cual, se llega al siguiente enunciado: pienso que lo que pienso es correcto y pienso que lo que pienso seguro que tiene una falla. Entonces lo que pienso no es correcto. Ahora queda averiguar por qué.

lunes, 9 de marzo de 2009

Cero energía. Nos hemos reunido, la junta directiva y yo, a discutir el presupuesto energético 2009 y, por ahora, este blog recibirá 0 (cero) energía. Razones varias. Solo comento una: todo es ficción, sí, pero el motor de cada ficción, casi siempre supo ser algún malestar real. Me temo que ando muy feliz últimamente.

Pero quién sabe, en cualquier momento puede producirse un chispazo y sale algo que no pueda ser canción y venga justo a parar acá. No hay garantías, casi que no hay interés, no sé, un poco sí, un poco no.


Además, qué es esta sobrexposición (va con doble e?) internética? Fotolog, Blog, Myspace, Feisbuk...


Un poquito de ganas de escribir de esas cosas que terminan como el orto tengo, igual... Sí, acabo de notarlo...

martes, 16 de diciembre de 2008

Autoboicot (2da parte)

Bueno, claro, somos miserables. Nos revolcamos en la miseria, la cara sucia del llanto pegoteado y la baba. Repugnantes. He aquí una verdad: todo lo que hacemos lo hacemos mal. Es lo que somos. Débiles, inseguros, pendejos. Todo el tiempo nos equivocamos y el mundo nos marca el error. Y si no, le recordamos que debe marcárnoslo. Hacemos mal nuestro trabajo, sabemos mal lo que sabemos, pensamos mal lo que pensamos, planeamos mal lo que soñamos, nos sale mal lo que queremos. Es injustificable, patético y notorio. Tenemos un dispositivo que nos dice "mal, otra vez". Nos convencieron: somos unos pelotudos, no servimos para nada.

Te odio

y odio odiarte.

martes, 9 de septiembre de 2008

Seguís ahí?

Es ella. Es ella!... Será? Sos vos? Tu espalda, tu corte de pelo, la curva de tu mejilla. Sos vos. Tu estatura, tu cadera, tus hombros caídos. Tus zapatillas, tus pantalones. No... será? Dejame verte, qué hacés acá? A ver, dejá que te vea. Te rodeo. Ya casi... miro? SOS! No... no... no sos. No la conozco. Qué susto... no, no es vos. No estás acá. No te estoy viendo... No volviste. No te estoy viendo... qué suerte!

sábado, 23 de agosto de 2008

Un pulso

Llegando al clímax del sentimiento. La droga que surte efecto. Llegando al punto culminante. Una tangente en un plano paralelo al horizonte. Una curva. Una piedra volando llegando a su mayor altura. El peor instante. El momento de gritar, quebrar, caer, tirarse, disparar...

Una sonrisa. Un instante, dentro del instante, en que no. En que sí. Un pulso.

Pero despertar y seguir idiota. Nadar sin saber dónde está arriba. Asfixia, correr, desesperar, arrastrarse, caída, golpear, sacudirse, romper, atragantarse, vomitar, infección, drogas, dolerse. Gritamos todos y nadie quiere entender lo que decimos. Subimos la música, distorsionamos más, gritamos más, golpeamos más, corremos más, dolemos más, insultamos más, herimos más, molestamos más, sufrimos más, queremos más.

Una mujer enamorada. Besando, abrazando. Casi.

Porque no. Ahora no. No puedo. No. No, no. Se diluye el sentimiento en agua sucia. La resaca. La mediocridad sensorial. Una línea amorfa. Una piedra rodando, ro dan do, detenida. Y la nada que apesta miserablemente un poco menos.