Leo otra vez y es como si nunca lo hubiera leído. Es increíble. ¿Cómo fue que leí esto y no entendí? ¡Está tan claro! Pasó tanto tiempo... y todo estuvo ahí, explicado como en un cuento para chicos. ¿Realmente lo guardé sin comprenderlo? ¿Cómo pude...? ¡Ay, cuánto lo lamento! Ya pasó tanto tiempo... me inventé lo que me faltaba sin saber que no faltaba, que estaba ahí, ESCRITO y yo supuestamente lo había leído ya. ¿Será que recién ahora logro interpretar, darle significado, darle sentido? ¿Será que pasó tanto tiempo que al volver sobre mis pasos leo lo que necesito leer? ¿Pero no es, acaso, lo que siempre necesité leer? No sé cuál es la diferencia entre mi necesidad actual y la de entonces, ni necesidad de qué es concretamente, pero sí sé que esta nueva lectura hizo click en algo y creo que fui yo.
jueves, 22 de noviembre de 2007
martes, 20 de noviembre de 2007
lunes, 19 de noviembre de 2007
Greek
Contengo la respiración. Veo un ojo en tu perfil de proporciones griegas mirando al infinito. Sos una escultura de frío mármol blanco. Inmóvil, los hombros de frente, un brazo relajado a un costado, una mano sobre el pecho, un pie ligeramente adelantado. Suspiro y delato mi existencia. Tu ojo me encuentra, luego el resto. Respiro de tu aire que huele a locura y le correspondo con media sonrisa. Como en un rayo, veo el brillo de la luna en tus muelas y me llega con retraso el poder de tu garganta. Tu risa no me pertenece, sólo me señala.
16 de abril de 2007, 11:19 pm
Sigo robando con cosas viejas
miércoles, 14 de noviembre de 2007
"Humo y alquitrán" (y después qué, un "Caribe atómico"?)
"La ciudad te declaró la guerra. ¿Quién se va a apiadar de vos? ¿Un adoquín? No se va a ablandar solo porque sea tu cabeza la que cae. Ni el asfalto, hirviendote vivo con sus vapores post-lluvia de verano, ni la tierra, consumiendo tu inmundicia, ni los árboles, subestimados, invadiendo tus construcciones frívolas. Subestimaste su poder, crecen cada vez más alto y más duros, destruyen con sus raíces, atacan ventanas y balcones con sus ramas, reclaman su lugar. Se adueñan del sol, te confunden, esconden trampas mortales con las hojas que sueltan. Un paso en falso más y adios, pasaje directo al centro de la tierra. Y si vaporizados seremos, vaporizados seamos. Aceptemoslo, hemos aprendido a ser cada vez más cretinos. Frenemos, suprimamos el torbellino de ansiedades que nos revuelve el estómago. Potenciemos la combustión, expandamos los pulmones y que nos sangren las costillas. Dilatemosnos en el aire, perdamos densidad, volvamosnos cada vez más sutiles mientras ascendemos y que se difundan por ósmosis nuestras ideas."
Buenos Aires, 29 de enero de 2007, 3:10 am
martes, 6 de noviembre de 2007
master en anti-ayuda
Verte sería dejar de pensar en vos. Dejar de planificar el momento en que nos vemos y te confieso mis intenciones de mil modos distintos, todos con idénticos resultados. Viéndote puedo experimentar y saber empíricamente si siento, si quiero y qué. No quiero dejar de dudar, dejar de fantasear y de tener miedo, porque sin miedo, qué? La tranquilidad? La certeza? Yo no sé manejar tales cosas. Y si dejara de soñar? Y si dejara de escribir? Y si por un momento nada fuera incierto? Sería cortar el beneficio de la duda y contemplar el vacío cierto. No quiero dejar de pensarte como se me ocurre. Quiero que me des nuevas razones para seguir maquinándome, quiero que me confundas. Si nos vemos? No. Dejame destruirte de la misma manera en que te construí, escribiéndote.
miércoles, 31 de octubre de 2007
de esos que hacen ver las estrellas
Fuiste una trompada en cámara lenta. Una que hunde la mejilla, separa los labios, hace doler la boca en los dientes y resuena en el cráneo. Cuesta recuperar el conocimiento después de una de esas. Despues de una como vos, que me hizo ver las estrellas. Hay una mezcla de placer, tristeza, alegría y dolor en cada golpe. El placer de acertar con tan buen tino y la alegría que conlleva hacerlo por primera, segunda y cada vez. Y el dolor que esa alegría indebida y apresurada genera, la tristeza que envuelve al corazón un instante después. No supe cómo había llegado a tal situación, vos y yo en el cuadrilátero. En un segundo, nadie me animaba y ya no tenía dónde apoyarme. Sólo estabas vos, avanzando de frente, al ataque. Traté de escapar, de eludirte. Corrí mi cabeza y evité los primeros puñetazos. Hasta que empecé a desearlos y te ofrecí mi nariz, mis ojos, mi boca, mis oídos. Y te enfrenté sin cerrar los puños, desplomándome de espalda en la lona con un ruido seco. Cerré los ojos y soñé que me rendía, que recibía tu último derechazo y decidía nunca más levantarme. Pero cuando abrí los ojos y te vi sobre mí, con los reflectores brillando de fondo, no pude pedirte revancha. Vos podrías haber supuesto que sólo quería que me pegaras de nuevo.
sábado, 20 de octubre de 2007
Teóricamente, no sé
Si la teoría no explica la realidad, que se joda la realidad. Podemos ser todo, en teoría. Todo lo que quisiéramos ser, en realidad. Pero la muy idiota (en el sentido más estricto de idiota que se pueda) se empeña en escupirnos en la nuca y patearnos el asado. Nuestra mayor dificultad es dejar de teorizar la realidad porque nos da terror realizar nuestra teoría. O, tal vez, que la realidad misma oficie de teoría! Muy ingenuo, la realidad es inabarcable y no interesa sinceramente. El juego está puertas adentro, antes de salir al mundo, donde proyectamos la película en el techo del cuarto. Ahi justo sobre la almohada. En nuestra cabeza sobre la almohada. Y así, resumiendo esta nueva categorización (si las categorías no se corresponden con la realidad, que se joda la realidad), quedamos, por un lado, los que vivimos en la realidad que está sobre nuestra almohada y los que buscan eternamente un lugar donde apoyarse.
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